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Familia

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El bienestar familiar es la base de la felicidad individual

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Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. (Lucas 15:18)

Dios es amor. Y Dios quiere que seamos felices.

Cuando Dios creó al hombre, lo situó en el Paraíso. Un lugar de felicidad que el hombre no supo conservar por su soberbia. Si bien Dios creó al hombre para que fuese feliz en la Tierra y después en el cielo, desde la expulsión de Adán y Eva del Paraíso la felicidad resulta algo más difícil de conseguir.

Sin embargo el estado natural del ser humano, es el de la felicidad. Tan sólo hemos de fijarnos  en los niños pequeños y bebés. Son felices, juegan, ríen, no distinguen sexo, raza o condición social.

Un estado que por desgracia, se rompe en los hogares en los que no existe bienestar familiar. La mejor forma de alcanzar la felicidad es comenzar por sembrar buena semilla en el seno de la familia, para que haya dicha y armonía.

Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. (Lucas 15:18)

Muchos pasajes de la Biblia muestran el amor que se profesan los diferentes miembros de la familia. Pero sin duda el más conocido es la parábola del hijo pródigo. La alegría sin límites del anciano padre ante el hijo que a pesar de haber actuado mal, vuelve al seno familiar, es conmovedora y muestra con absoluta claridad el mensaje de Jesús.

Ante el regreso del hijo que ha dilapidado su fortuna y malgastado su vida, no hay reproches ni castigos, sino alegría y felicidad. Ante las quejas del hijo mayor, que había actuado correctamente sin recibir recompensa, el mensaje es claro: el hijo mayor ha actuado correctamente y eso llena de alegría a su padre. Sin embargo esa felicidad no era completa a causa del otro hijo descarriado. Ese ha de ser el espíritu de las familias cristianas: el bienestar familiar mediante la unión y el buen proceder de cada uno de sus miembros.

El bienestar familiar es la clave para encontrar el camino de la felicidad. Cada día nos despertamos con noticias de maltratos y violencia. En muchos casos el germen está en las familias desestructuradas, en las que no hay armonía ni comprensión. Familias en las que contrariamente a lo que nos enseñaba Jesús, sus miembros no se aman, y por tanto, no se respetan:

Honra a tu padre y a tu madre. (Efesios 6:2)

Someteos unos a otros en el temor de Dios. (Efesios 5:21)

Tan sólo mediante el respeto, la comprensión, el amor y la armonía familiar, podremos encontrar el camino que conduce a la felicidad. Aquí y en la eternidad.

Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. (Lucas 1:32-33)

 

La familia, base de la sociedad actual 

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“Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia” (Marcos 1:9-11)

 Uno de los pilares fundamentales de la sociedad es la familia. La unidad familiar es el centro en la que todos sus miembros encuentran protección, seguridad y cariño.

Para los judíos la familia era el eje en torno al que giraba la vida cotidiana en todos sus aspectos. La sociedad de la época era patriarcal. El padre era considerado el cabeza de familia y el que tomaba las decisiones en nombre del clan familiar. Varias generaciones vivían bajo el mismo techo y participaban en las actividades que se organizaban en torno al núcleo familiar de forma solidaria. Tanto la esposa como los hijos y demás integrantes del clan estaban sujetos a la autoridad paterna.

La familia actual es entendida como una institución en los que cada integrante cumple su rol. Dicha institución tiene como finalidad procurar a sus miembros comunicación, apoyo, estabilidad física y emocional y paz.

La familia, ejemplo de amor y educación

Los hijos imitarán las conductas de sus padres por lo que es vital que el ejemplo que reciban sea el mejor posible.

Obligaciones de los padres:

  • Ofrecer estabilidad y seguridad en el seno familiar. Los hijos tienen derecho a estar alimentados, vestidos y vivir en un hogar seguro y digno en el que todos sus miembros comparten deberes y derechos.
  • Educación basada en normas éticas y sociales para que los hijos puedan relacionarse y vivir en sociedad en términos de respeto y tolerancia.
  • El amor es la base de la felicidad. Y Dios es la expresión infinita de dicha felicidad. Un hijo educado en los valores de libertad, tolerancia y cariño será una persona feliz que sabrá compartir su dicha con los demás.

 

Obligaciones de los hijos:

·         Respetar y obedecer a los padres.

Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da (Éxodo 20:12)

Porque Dios dijo: “HONRA A tu PADRE Y A tu MADRE,” (Mateo 15:4)

 Contribuir a la armonía familiar colaborando en las tareas familiares y responsabilizándose de sus obligaciones.

Para todo ello se necesita una buena armonía familiar, un lugar en el que todos sus miembros se respeten y se amen. Un lugar en el que cada uno se sienta libre y responsable a la vez. En el que se esfuercen por hacer felices a los otros. Un lugar de solidaridad, de trabajo constructivo y de afecto mutuo.

 El que turba su casa, heredará viento, y el necio será siervo del sabio de corazón. (Proverbios 11:29)

Para ello es preciso fomentar el diálogo y la comunicación. A menudo los padres se quejan del vacío generacional que experimentan con respecto a sus hijos. A menudo se preguntan ¿en qué he fallado? La confianza de los hijos se gana mediante el diálogo y la comprensión. Mediante el respeto mutuo. Escuchar a los hijos y entender sus necesidades, preocupaciones y anhelos debería ser una prioridad para cualquier padre que se preocupa por el futuro de sus hijos.

Violencia familiar: Causas y consecuencias en la sociedad actual

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“Toda injusticia es pecado” (1 Juan 5:17, Reina Valera 1960)

Uno de los mayores dramas a los que se enfrenta la sociedad actual es el de la violencia doméstica. Desgraciadamente, en cualquier rincón del mundo, los más vulnerables, es decir: los niños, ancianos, personas dependientes, o con deficiencias físicas/psíquicas deben enfrentar cada día actos violentos por parte de personas de su entorno familiar más cercano.

Mención aparte merecen las mujeres maltratadas a manos de sus parejas. Personas que en teoría deberían proteger, amar y cuidar a su familia. Personas que se convierten en maltratadores o verdugos de los suyos por motivos muy diferentes. Personas que se apartan de Dios:El que oprime al pobre afrenta a su hacedor; mas el que tiene misericordia del pobre, lo honra”. : Prov. 14:31

Violencia doméstica contra la mujer

La peor parte de la situación a menudo recae sobre las mujeres. Aunque la violencia de género se da en todos los niveles y clases sociales, el nivel de incidencia no siempre es igual en todos ellos. La mujer en muchos lugares sigue siendo considerada como una posesión por parte de sus parejas. A ello se une a menudo la dependencia económica la  baja autoestima, la presión emocional y el miedo. 

Conocer las causas y el origen de esta violencia puede ayudar a erradicarla de los hogares.

Las conductas que una persona realiza en su vida adulta a menudo son el reflejo de hechos y situaciones vividas en la infancia. Es por ello que muchos maltratadores son personas que a su vez fueron maltratadas cuando eran niños o adolescentes. Las estadísticas demuestran que en un alto porcentaje de casos los violadores en su niñez también sufrieron abusos sexuales.

Una persona violenta suele ser una persona que sufrió violencia en su infancia así los que son de temple recto y bondadoso probablemente hayan crecido en un ambiente positivo y feliz.

Encontrar las causas y el origen de las conductas violentas es el primer paso para poner solución a las mismas.

La violencia es un síntoma de frustración que tiene graves consecuencias

En el libro de Proverbios 19:19 encontramos esta afirmación: “El de grande ira llevará la pena; Y si usa la violencia, añadirá nuevos males.

La violencia en el hogar es la forma de exteriorizar las frustraciones, el sentimiento de inferioridad, las conductas aprendidas.

“El que fácilmente se enoja hará locuras; y el hombre perverso será aborrecido.” Prov. 14::17

Hoy en día el maltratador es considerado un enfermo, una persona non grata que no tiene los derechos que él presume sobre los demás. Una persona a la que se puede denunciar. Una persona a la que se puede castigar.

…Y una persona a la que se puede ayudar.

Para ello es preciso reconducir y reorientar dichas conductas. En una palabra: reeducar al maltratador y tratar de mostrarle un camino de bondad y tolerancia. De respeto y de objetivos por cumplir que se logra únicamente con la presencia de Dios en nuestras vidas.

Por su felicidad y por la de sus seres queridos. Una tarea nada fácil que sin embargo merece la pena intentar.

 “Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial”. (Mateo 6:14, Reina Valera 1960)

Mujer virtuosa

Proverbios 31:10-31

Reina-Valera 1960

 

Elogio de la mujer virtuosa

10 Mujer virtuosa, ¿quién la hallará?
Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas.

11 El corazón de su marido está en ella confiado,
Y no carecerá de ganancias.

12 Le da ella bien y no mal
Todos los días de su vida.

13 Busca lana y lino,
Y con voluntad trabaja con sus manos.

14 Es como nave de mercader;
Trae su pan de lejos.

15 Se levanta aun de noche
Y da comida a su familia
Y ración a sus criadas.

16 Considera la heredad, y la compra,
Y planta viña del fruto de sus manos.

17 Ciñe de fuerza sus lomos,
Y esfuerza sus brazos.

18 Ve que van bien sus negocios;
Su lámpara no se apaga de noche.

19 Aplica su mano al huso,
Y sus manos a la rueca.

20 Alarga su mano al pobre,
Y extiende sus manos al menesteroso.

21 No tiene temor de la nieve por su familia,
Porque toda su familia está vestida de ropas dobles.

22 Ella se hace tapices;
De lino fino y púrpura es su vestido.

23 Su marido es conocido en las puertas,
Cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

24 Hace telas, y vende,
Y da cintas al mercader.

25 Fuerza y honor son su vestidura;
Y se ríe de lo por venir.

26 Abre su boca con sabiduría,
Y la ley de clemencia está en su lengua.

27 Considera los caminos de su casa,
Y no come el pan de balde.

28 Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada;
Y su marido también la alaba:

29 Muchas mujeres hicieron el bien;
Mas tú sobrepasas a todas.

30 Engañosa es la gracia, y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová, ésa será alabada.

31 Dadle del fruto de sus manos,
Y alábenla en las puertas sus hechos.

Amar a nuestros hijos

Herencia Familiar:  Para AMAR A NUESTROS HIJOS tenemos que establecerlos en una identidad firme para que logren vivir con estabilidad y seguridad. Si nuestros hijos poseen un firme sentir de quiénes son, no permitirán que otros cataloguen ni definan su personalidad, ni que les obliguen a entrar en un molde inapropiado.

¿Por qué congregarnos?

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió. Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Hebreos 10:23-25

OBJETIVO: Que los hermanos entiendan la importancia de congregarse y lo pongan por  practica.

INTRODUCCIÓN: Un miembro de una iglesia escribió una carta al editor de una revista cristiana, en la cual decía que no tenía ningún sentido ir a la iglesia cada domingo. “Yo he estado yendo por 30 años”, escribió, “y en ese tiempo he oído alrededor de 30,000 sermones. Pero puedo asegurarle que no recuerdo uno solo de ellos. Así que creo que estoy perdiendo mi tiempo en ir a la iglesia, y quizás deba emplearlo en algo más productivo.” Esto creó una especie de controversia en la sección “Cartas al Editor”, y muchas personas comenzaron a escribir compartiendo sus opiniones al respecto. Esto continuó por varias semanas, hasta que alguien escribió la siguiente carta, la cual puso punto final a la discusión, “Yo he estado casado por 30 años. Durante ese tiempo, mi esposa ha cocinado unas 30,000 comidas. Pero, actualmente, yo no puedo recordar el menú completo de ni siquiera una de esas comidas. Sin embargo, yo sí puedo asegurarle que todas ellas me nutrieron y me dieron la fuerza que necesité cada día para hacer mi trabajo. Si mi esposa no me hubiera dado esas comidas, yo estaría físicamente muerto en estos momentos. De la misma manera si no hubiera ido a la iglesia a nutrirme, actualmente yo estaría espiritualmente muerto” Ciertamente una magnífica ilustración de la necesidad de congregarnos. El pasaje de hoy nos exhorta a hacerlo, con el fin de “estimularnos al amor y a las buenas obras.”

DESARROLLO

1) La única manera de mantenernos firmes: La única manera de mantenernos firmes, sin fluctuar, en aquello que hemos creído es alimentando nuestras almas con la palabra de Dios y buscando su presencia en todo momento, ya sea a solas en nuestra habitación, o reunidos con un grupo de hermanos que persigan el mismo objetivo. La Biblia nos enseña que debemos establecer una relación con los demás creyentes, pues todos somos parte del cuerpo de Cristo y juntos tenemos una importante labor que llevar a cabo aquí en la tierra. Romanos 12:5 dice: “así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros.” Y Efesios 4:11-13 completa la idea de esta función: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.” Entonces estaremos listos para salir al mundo a “predicar el evangelio a toda criatura.(Marcos 16:15)

2) ¿Qué sucede cuando nos congregamos?: Cuando la iglesia de Cristo se reúne suceden cosas maravillosas. Hay un poder adicional que se manifiesta en ese grupo, según declaró Jesús en Mateo 18:19-20: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” En Hechos capítulo 2, la Biblia nos narra la poderosa manifestación del Espíritu Santo el día de Pentecostés. Comienza de esta manera: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos…” Aquel grupo de hombres y mujeres habían permanecido reunidos en el aposento alto, perseverando en oración mientras esperaban que se llevara a cabo lo que Jesús les había prometido justo antes de ascender al cielo. Entonces el Espíritu Santo se presentó en medio de un fuerte estruendo y con lenguas de fuego, y todos ellos recibieron el poder del cual el Señor les había hablado. La Presencia de Dios se manifiesta de manera evidente en toda reunión de sus hijos que desean alabarle. El Salmo 22:3 declara que Dios habita en medio de las alabanzas de su pueblo. Y el Salmo 133:1-3 dice: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía! Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras; como el rocío de Hermón, que desciende sobre los montes de Sion; porque allí envía Jehová bendición, y vida eterna.” La dulce unción del Espíritu de Dios se derrama sobre aquellos que se unen en armonía a alabar y adorar a Dios.

APLICACIÓN: Gracias, Padre amado, por tu presencia entre tus hijos que se congregan para adorarte y alabarte y recibir de ti la fortaleza, la sabiduría y el amor que, como un cuerpo, necesitamos para edificarnos y llevar a delante la misión que tú has encomendado a tu pueblo. En el nombre de Jesús, Amén.

Iglesia Galilea

Desafío del Amor

Tu familia merece que te rodees de personas que aporten positivamente a tu vida. Instrúyete con material apropiado que te ayude a mejorar las relaciones familiares y así evitar la violencia familiar.

Herencia Familiar

El Amor celebra la piedad

Aquí en Herencia Familiar , te damos mensajes gratis: una de las cosas más gratificantes en una relación es que tu pareja reconozca tus aciertos. Acostumbrémonos a tener un lenguaje de afirmación y edificación dentro de tu familia.
Herencia Familiar

La Gloria de Dios en nuestras vidas

Proverbios 18:22 “El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de Jehová”

Por ahora su iglesia, nosotros, somos la novia de Dios. Pero en la eternidad siempre seremos la nuera de Dios, la esposa de Jesús. Y también nos refleja un aspecto de cómo llegamos a ser coherederos con Jesús. Nosotros nos enamoramos, somos parte de la familia de Dios y como “nueras”, llegamos a ser coherederos con el Hijo.

En el Nuevo Testamento tenemos la figura de la “novia” que describe nuestra relación con Cristo.

Juan 3:29 “El que tiene la esposa, es el esposo; mas el amigo del esposo, que está a su lado y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo; así pues, este mi gozo está cumplido”.

Cultura Judía del matrimonio:

En esa época la tradición era que el compromiso matrimonial era el evento más importante. Tan importante que ya comprometidos, no podías retractarte. No podías retornar el anillo de compromiso y obtener el dinero de regreso, porque una vez comprometido, estabas comprometido. Luego, el novio regresa a la casa de su padre a preparar lugar para ellos vivir. Después del evento, el novio deja a su “mejor amigo”, el “mejor hombre”, quien con la novia, para asegurar que ella se mantendría pura y le ayudaría a ella a estar lista para el matrimonio. Por esto era llamado “mejor amigo”. Era quien el novio podría confiar su prometida para el momento del matrimonio entregarla al novio.

En el versículo anterior el “amigo del esposo”, se gozo de la voz del esposo, y supo que era tiempo de entregar a la novia a él.

Este cuadro es hermoso y nos ayuda entender el lenguaje del evangelio cuando Jesús dijo.

Juan 14:2-3 “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”

En su muerte y resurrección, Cristo hizo un pacto con la “novia”, su iglesia, el desposarnos con Él para la eternidad y dejó al Espíritu Santo con nosotros para que nos guarde puros y mantenernos listos para su venida. El Espíritu Santo está esperando junto a nosotros con mucha anticipación por la voz del esposo y su venida.

Apocalipsis 22:12 He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”

Apocalipsis 22:20 “El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en breve. Amén; sí, ven, Señor Jesús”

2 Corintios 11:2 “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo”

La historia culmina con la gran boda, y nosotros celebraremos el acontecimiento cuando esta ocurra, con el gran gozo que nos espera. Este será el inicio del matrimonio eterno junto a Jesús. Por eso el matrimonio es el pináculo para la relación eterna. El matrimonio, la boda, nos llevará a la gloria, al amor eterno prometido por nuestro Señor Jesucristo.

Apocalipsis 19:7-9

“Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio  resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero.  Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.

 

Jesús ama a la iglesia y así debemos amar a nuestras esposas. El matrimonio refleja el amor y sumisión en nuestras vidas y este amor reflejado en nosotros, en su iglesia, así debe ser hacia nuestras familias y a los que nos rodean. Nosotros solo podemos dar algo que hemos recibido. No podemos esperar amarnos entre nosotros como Cristo, sino hasta que veamos su amor en nosotros.

Efesios 5:25 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella”

Efesios 3:14-19

Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, de quién toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cual sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”

Es el amor de Cristo en nuestras vidas que nos permite transmitir ese amor a nuestras esposas, hijos, familiares. Es así como podemos mantener una relación familiar por mucho tiempo y vencer el predominio del divorcio, deslealtad, desamor en nuestras familias.

Relaciones con los demás

En toda relación nuestra se debe reflejar nuestra comunión con la Trinidad, Pare, Hijo y Espíritu Santo. Cada relación es diferente y cada hermano refleja ese amor superior en nuestras vidas y así es como aprendemos cosas que no sabemos. La diversidad de aspectos relacionales de Dios son reflejados en la variedad aquí en la tierra.

En este mundo de relaciones debemos entender que en cualquier momento podemos ser padres o madres, hijos o hijas, hermano o hermana, prima o primo, tío o tía, etc. Diferentes formas de relacionarnos se entrecruzan  en nuestras vidas. Cada una refleja y lleva consigo la revelación del amor en Cristo en nuestras vidas. Nosotros no somos de una relación única con alguien, podemos ser padres hoy, mañana esposos, amigo en la tarde o pastor el domingo, un motivador el jueves o hermano el viernes. Tenemos diferentes roles e identidades, nuestra tarea gloriosa es vivir en una multiplicidad de relaciones y roles. Y cuando lo hacemos, revelamos nuestra relación con Dios, Padre y Espíritu Santo. Este es el designio de Dios, amor al prójimo, y nos gocemos intensamente en todo y mientras más lo practicamos, mas experimentamos a Dios y expresamos su gloria en nuestras vidas.

1 Juan 4:7-15

7 “Amados, amémonos unos a otros, porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios y conoce a Dios.

8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.

9 En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivíamos por él.

10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

11 Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.

12 Nadie ha visto jamás a Dios. Si no amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor se ha perfeccionado en nosotros.

13 En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.

14 Y nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado al Hijo, el Salvador del mundo.

15 Todo aquel que confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios.

16 Y nosotros hemos conocido y creído en el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor, y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

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