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Teología

Como leer las Parábolas de Jesús

Que es la Parábola

Nuestro Señor utilizaba historias para comparar la verdad de la vida cotidiana con el Reino de Dios, comparar lo desconocido con lo conocido, muchas de estas historias fueron en forma de parábola.

El vocablo “parábola” es un derivado de dos palabras griegas: la preposición para (al lado de) y el verbo balo (arrojar). La palabra compuesta connota la idea de colocar, poner, arrojar algo al lado de otra cosa.

Las parábolas de Jesús no son enigmas, sino historias tomadas de la vida corriente, que fascinaban a la gente precisamente porque las entendían. Jesús hablaba a gente muy sencilla con imágenes muy sencillas, su intención era que todo el mundo le comprendiera.

También las imágenes están tomadas de la vida común de Palestina y nos permiten reconstruir mucho de la misma. Todo esto obliga a reconocer una sencillez y claridades únicas, una maestría desconocida en la construcción (de modo que) debemos concluir que se trata de una tradición especialmente fiel; cuando leemos las parábolas, estamos en la proximidad inmediata de Jesús.

Las parábolas parten de sucesos cotidianos, sucedidos o verosímiles, y algunas veces su conclusión es una aplicación directa y evidente. Por ejemplo, la del rico insensato, la del buen padre que no da a su hijo una culebra, o la viga y la paja. Todo el mundo lo entiende, le parece razonable y lo acepta. Pero frecuentemente, y esto caracteriza mucho a las parábolas de Jesús, la narración adquiere de pronto características sorprendentes, que rompen la normalidad; y es ahí donde suele estar el mensaje de la parábola.

También las parábolas son también polémicas. Suele ocurrir que la situación vital original de una parábola fuese el enfrentamiento con las autoridades, los letrados, los fariseos, los sacerdotes. Muchas parábolas tienen en su origen este contexto polémico, forman parte de la novedad hiriente de Jesús. Más tarde, este contexto desaparece, los oyentes ya no son los escribas y fariseos críticos y hostiles, sino discípulos de Jesús que creen en Él.

Las parábolas se daban con el propósito de que sean entendidas por el pueblo pero por causa de la falta de fe, y la dureza de sus corazones, los enemigos de Jesús muchas veces no las entendían.

La tradición oral

Para los tiempos de Jesús y para la época de la iglesia primitiva no había aun imprenta, ni tecnología como a los días de hoy. Por eso la manera en que traspaso el conocimiento de las enseñanzas y parábolas de Jesús fue por medio de la tradición oral. Esta era utilizada por los judíos para aprender, conservar y perdurar sus enseñanzas, consistía en la constante repetición oral de la tradición y para los discípulos de Jesús fueron las enseñanzas de él.

Jesús no escribió nada y los que le oyeron tampoco tomaban notas. Así que la transmisión de los dichos de Jesús se hizo oralmente, a base de los recuerdos de aquellos muchos testigos que le oyeron y le vieron. Esta transmisión por tradición oral puede traer dudas a nuestros tiempos pero es lo contrario. De hecho la tradición oral era la más que segura si la comparamos con la escrita, ya que esta última podría cambiarse mientras que la oral era recitada al público que también fue testigo y lo que lo habían oído muchas veces, y esto garantiza la fidelidad.

Estos testigos oculares pudieron dar fe de lo oyeron y de lo que vieron. Estas colecciones de dichos y hechos se fueron poniendo por escrito desde tiempos muy antiguos.

Vemos como los autores de los evangelios se esfuerzan por hacer aplicaciones de la Palabra a las situaciones concretas. A veces nos encontramos con que parábolas que fueron dichas en unas circunstancias diferentes son aplicadas a una situación actual de la comunidad que la está leyendo.

Jesús en las Parábolas

Podemos afirmar, para concluir, que leer las parábolas es escuchar a Jesús mismo, recibir lo más fundamental de su mensaje, disfrutar de su estilo, tan personal, tan diferente.  Jesús no hizo metafísica, no creó una teología sistemática, no utilizó métodos de pensamiento previos para hablar de Dios, no sistematizó un código ético. Nosotros lo hemos hecho más tarde y, al hacerlo, hemos perdido la fuerza, la frescura, la sugerencia del modo parabólico.

Las parábolas son la fuente más directa para llegar a conocer, para llegar a seguir al Jesús verdadero de la historia. Las parábolas se centran en explicar el reino de Dios, en las mayoría de sus parábolas Jesús chocaba con el sistema religioso prevaleciente que esperaba que el reino de Dios se realizara mediante le fiel cumplimiento de la Ley.

Es imposible separar la teología divina y la enseñanza ética que Jesús pretendía enseñar en las parábolas y siempre  aplicadas a la vida real del creyente. La vida ética relacionada con el Reino de Dios es insostenible sin las prácticas y conceptos religiosos. El Reino y la ética son dos cosas que están tomadas de la mano. El ser hijo el reino es sostener una práctica de vida, un estilo de vida bajo los parámetros del Reino de Dios.

Un pueblo que escuchaba

Pero entre los oyentes de Jesús hay quienes no ven lo que todos ven, no entienden lo que todos entiende. La gente se siente fascinada por Jesús y sus enseñanzas, los escribas y fariseos no, estaban escandalizados, su corazón se ha cerrado, Jesús para ellos era una “piedra de escándalo”.

Al predicar Jesús las parábolas se puede observar que hubieron diferentes reacciones, diferentes impactos sobre la multitud. Hay un primer grupo que escucharon las parábolas, le ven actuar, le aceptan, le siguen. Son corazones abiertos que, a verle sanar, enseñar con autoridad, aceptan la Palabra, se sienten llamados a la conversión, le siguen a Jesús. El otro grupo oye pero se escandalizan, vieron y oyeron, pero se cerró su corazón. Hay muchos oídos que se cierran y ojos que no quieren ver.

Jesús dejaba sus parábolas «abiertas». Lo más probable es que el final de cada parábola fue, en muchas ocasiones: «el que tenga oídos que escuche», que viene a significar: «ahora, piénsatelo». La parábola no es tanto una enseñanza como un tema de reflexión, no tanto un contenido transmitido como un motivo de preocupación. Lo más característico es que al leerlas u oírlas te sientes aludido, increpado, obligado a responder. Y esto lo hace cada oyente y

Cada lector desde su situación espiritual y vital. Más que un mensaje la parábola es una llamada.

El que escucha una parábola no recibe una información, ni siquiera quizá aprende una lección moral, sino que se va a su casa preocupado, porque ha escuchado algo que le revuelve por dentro y le invita a reflexionar y a responder.

Tipos de parábolas

Se pude considerar que hay tres tipos de parábolas. Las parábolas como dichos en donde solo hay un solo verbo y en tiempo presente: “sois la sal de la tierra”, “nadie puede server a dos señores”, “no deis lo santo a los perros”.  Están parábolas muy cortas son consideradas parábolas en germen.

Las segundas son parábolas en similitudes, están describen una situación típica, con una aplicación a la experiencia común de la gente y comienzan muchas veces con una comparación. En estas hay dos verbos en tiempo presente.

El tercer tipo son parábolas narrativas que describe una progresión de eventos para dar una enseñanza principal donde hay muchos verbos dentro del contexto histórico.

Ahora bien las parábolas de Jesús tenían ciertos rasgos que valen que sean resaltados para su entendimiento y comprensión de las mismas.

Primer rasgo:

  • La repetición para llegar a una especie de clímax dentro de la lección
  • Se usaba el contraste directa o indirectamente para distinguir lo correcto y lo incorrecto, entre el bien y el mal.
  • Combinación del número tres en las historias para destacar a los personajes principales.
  • Tenían elementos en serie con el fin de dar énfasis al último elemento.

Segundo rasgo: Jesús sacaba sus historias en base a sus encuentros vivientes con la experiencia humana.

Tercer rasgo: Jesús evocaba a una respuesta o decisión por parte de los oyentes.

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