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Reflexiones

Parábola del Sembrador Mateo 13:1-23

  1. El sembrador salió a sembrar (Mt 13:3)

Nuestro Señor Jesucristo utiliza la figura del agricultor, un hombre que tiene un campo y que sale en su labor de siembra y lanza las semillas a dicho campo. Para ese momento el Señor estaba recorriendo casas, calles, sinagogas, el templo, cuevas, la orilla del mar, y en ese instante se encontraba dentro de una pequeña embarcación a orillas del mar.

Jesús es el sembrador, el agricultor y la multitud que lo seguía que lo rodeaba era el campo, pero en un mismo campo hay buena tierra, hay tierra con piedras, y tierra donde la maleza, los espinos crecen fácilmente.

La semilla es lo que Jesús día a día enseñaba, predicaba, la Palabra del reino de Dios y los corazones de ellos era la tierra, pero cada uno estaba ahí con diferentes pensamientos, con diferentes actitudes, se acercaban a Jesús con diferentes actitudes dentro de sus corazones.

Hoy en día no está Jesús físicamente, no está Jesús en Israel para ir a verlo y escuchar el evangelio del Reino. Es necesario que haya un sembrador, una voz en el desierto, uno que clame el evangelio, uno que se siente a enseñar alguien que se pare a predicar, es necesario que la semilla sea lanzada por alguien, es necesario que la palabra de Dios sea lanzada a los corazones de los hombres.

Un 1ro de Septiembre del 2011. Una mujer dejo su casa, dejo su familia tipo 8 pm, salió de su comodidad de su hogar, tomar un recorrido de aproximadamente 45 minutos para venir del Guasmo a San Felipe.

Muchos lo hacen?. Definitivamente no!. Si ella no hubiera hecho ese esfuerzo, si no hubiera hecho ese acto de amor al prójimo, si no hubiera dejado su amor por las demás cosas sino por lo que necesitan de amor de Dios. Yo no hubiera escuchado TU Palabra Señor.

No estuviera invocando tu hermoso nombre, peor si no escuchaba, NO hubiera creído. Y ahora veo que esa expresión de amor fue la que cambio mi vida y dio frutos en mí.
Es que es necesario que alguien salga y predique, es necesario que salgamos de la comodidad y levantes la mirada a tu vecino, a tu amigo, a tu colega y le compartas una historia?, una noticia?, compartas un café?, compartas el último gol de tu equipo?, que compartas unos tragos?, que compartas el último decreto del presidente?.

NO, debes ir y compartir la Palabra de Dios en donde encontraran la paz, encontraran las buenas nuevas de salvación. Dios bendiga todo valiente, a todo esforzado, a todo aquel que deja la comodidad de su hogar para salir a las calles a evangelizar, a predicar, a enseñar la Palabra de Dios, porque sus pies son hermosos dice el Señor. (Romanos 10:14).

  1. Parte de la semilla cayó junto al camino (Mt 13:4)

En el lanzamiento de la semilla, algunas caen “junto al camino” es decir no caen en el campo con tierra sino que caen más cerca del camino, donde hay tránsito de personas, animales. Y esta semilla cae muy cerca de este lugar sin tierra y con muchos peligros de ser pisoteada y de ser aplastada.

Cuando una semilla cae en este tipo de terreno definitivamente no va a tener brote, peor aún hacer raíces ni crecer hojas. Esa semilla morirá pronto y se desperdiciara.

Nuestro Señor la explica en Mateo 13:19 y dice “cuando uno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo y arrebata lo que fue sembrado en su corazón”.

La Palabra de Dios es sembrada en nuestros corazones, pero al no entenderla, al no creer en ella, viene el diablo, viene el príncipe de este mundo y no es que trata, no es que intenta, sino que va y arrebata, quita la palabra de Dios que le ha sido compartida, la palabra que se le ha sido predicada.

Satanás aprovecha los corazones duros, los corazones de piedra, los corazones que no quieren oír para quitarles de inmediato la Palabra de Dios, pronto esa persona no se acordara de lo que le fue compartieron y no dará frutos.

Debemos entender que Satanás es tu primer enemigo, el siempre estará buscando arrebatarte, quitarte la Palabra de Dios que cada domingo es lanzada a tu corazón, debes comprender que él está atento a toda incredulidad, a todo corazón duro para arrancarla con el único objetivo que no crezca en tu corazón, que no se desarrolle en tu vida, porque no quiere que sigas siendo fructífero.

Esta lucha es a diario, el no descansa para arrebatar las bendiciones, las promesas que Dios promete a sus hijos. Por eso es importante sentarse a los pies del Maestro a escuchar con un corazón rendido, un corazón entregado y escuchar creyendo, confiando en lo que Dios nos tiene preparado en su Palabra.

  1. Otra parte cayó en pedregales (Mt 13:5)

La característica de la semilla que cae en pedregales es que no hay mucha tierra, brota pronto, porque no había profundidad de tierra, pero salió el sol, se quemo y porque no tenía raíz, se seco.

Jesús explica esta porción de la parábola en Mateo 13:20 y dice: “Este es el que oye la palabra y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza”.

Una aflicción es un sufrimiento físico, una pena, una tristeza, amargura, desazón, desconsuelo, desesperación, tormento, desilusión, sin sabor, contrariedad.

Usted hermano ha escuchado la palabra de Dios, Jesús dice que hay muchos que la reciben con mucho agrado, con esperanza, con consuelo, como agua que alivia sus momentos difíciles. La recibe con gozo al principio pero al venir alguna desilusión, la aflicción hace que tropiecen y la semilla no de fruto.

Jesús dijo que en este mundo tendremos aflicción, tendremos tristeza, tendremos miedos, pero que no nos preocupemos porque Jesús venció, Jesús dijo vendrá el gozo y no nos será quitado (Juan 16:22).

Es muy importante entender esto que las aflicciones vendrán y debemos estar preparados para cuando lleguen. Ya que así cuando lleguen entenderemos que sea cual fuere la aflicción no debemos permitir que nos afecte, no debemos permitir que nos quite el gozo, que nos arrebate la fe en Cristo Jesús.

Muchos de ustedes es muy seguro han recibido una mala atención de uno de sus hermanos, han visto cosas y comentarios que no son dignos de un hijo de Dios, han visto actitudes de pastores que han hecho que ustedes se desilusionen del caminar en Cristo Jesús. No deje que esto le afecte como un día me afecto a mí a los pocos meses de entregar mi vida a Cristo Jesús.

Un día me invitaron a un congreso cristiano donde habría cuatro a cinco predicadores y duraba de dos a tres días, la verdad no lo recuerdo bien, porque solo asistí al primer día. Recuerdo tanto el primer día, tuve que hacer una fila interminable para comprar la entrada y estaba acompañado de otros hermanos.

Todo empezó bien con la primera predicación, un tema relacionado con el Reino de Dios, interesante, constructivo y edificante. Seguido entro otro predicador, el cual no recuerdo su nombre, ni lo quiero recordar, el cual predico algo relacionado a lo actual, al evangelio de prosperidad, donde habría que sembrar para cosechar, habría que invertir dinero para ser bendecido.

Desde que empezó la predicación sentía angustia en mi corazón, no lo entendía, comenzaba a sudar de lo que oía y de lo que el pueblo de Dios decía “amen”. Me quise retirar pero quería verme mal ante los demás, el cual fue un error, pero algo pasaba dentro de mí que me decía sal, sal, sal. No hice caso a mi sentir y me quede hasta el final de la predicación y ocurrió algo que fue como una flecha a mi corazón y que causo una aflicción terrible a mi vida.

Al final el predicador comenzó a clamar que el pueblo de Dios siembre, siembre para el reino de Dios para que así pueda ser prosperada su vida. Y mis ojos de un hijo de Dios inmaduro, no con la madurez suficiente para discernir lo que veía, vi como muchos líderes, pastores de iglesias Cristianas Evangélicas sacaban de sus bolsillos dólares y los lanzaban a los pies del predicador. Esto fue un impacto tan tremendo para mi vida cristiana que si bien es cierto no quebranto mi fe en Jesucristo, si me hizo retirar de la iglesia por aproximadamente un mes. Fue tanto el impacto que sentía desprecio, desazón, angustia, desilusión a mi vida. Tanto que llegue a pensar en retirarme de la iglesia.

Pero esta aflicción no debe quitarte el gozo, no debe arrancar tu fe en Jesús, muchas veces son instrumento de Dios para entender muchas cosas y saber que en el Reino de Dios hay el trigo y la cizaña, y que tu mirada debe estar puesta en Jesús en el autor y consumador de la fe.

Jesús hablo también que aquel sol que quema la semilla en pedregales pueden ser las persecuciones. Están son todas las acciones represivas o maltratos persistentes realizadas por alguien o por un grupo de personas sobre hermano o hermanos en Cristo Jesús por causa de su nombre, por causa de anunciar el evangelio, por causa de dejar los deleites del mundo y decir no a la carne y a la mundanalidad.

Jesús dijo que su Palabra seguirlo a él tendríamos disensiones con las personas que nos rodean, con las personas que amamos muchas veces. Esto lo podemos ver en Mateo 10:34

No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa”.

El seguir a Jesús también incluye que van haber situaciones en las que hasta nuestros seres queridos se opondrán a nuestra decisión, como se refiere el versículo anterior tendremos obstáculos con nuestros propios padres, hijos y se debe entender que nuestros propios enemigos en querer hacer la voluntad de Dios, en querer agradar al Padre, en querer salir de la corriente del mundo serán los de nuestra propia casa. Seguro en este momento tu esposa no comprender porque ahora quieres asistir a una iglesia, quieres leer la Palabra de Dios, muy seguro no comprenden porque te quieres congregar, evitas reuniones que no te edifican, y te has alejado incluso de amigos a los cuales frecuentaban pero que ahora los evitas porque te alejan de las cosas de Dios.

Muchos padres no comprenden porque el amor de un hijo adolescente a Dios, porque una esposa de repente ora, clama a Dios y lee la Palabra. Para ellos es locura, para ellos es fanatismo, para ellos son cosas raras, ya que viendo no ven, oyen y no entienden, su visión ha sido segada. Pero debemos entender que todas están cosas ocurrirán y cuando sucedan debes estar preparado a continuar y vencer todos los obstáculos, todas las piedras gracias al Espíritu Santo de Dios.

Pero de igual manera recordemos que Jesús venció al mundo, la Luz vence a las tinieblas, y no debemos dudar que todo esto pasara y pronto tú y toda tu casa servirán al Dios todopoderoso!.

  1. Parte cayó en espinos (Mt 13:7)

Y Jesús nos ensena que parte de la semilla cayo entre espinos y los espinos crecieron y la ahogaron. Estos espinos traídos a los cultivos de nuestra región representarían la maleza que crece en medio de los cultivos y estos crecen fácil y velozmente. Y si no se los controla crecerán incluso más rápido que el cultivo original y este se ahogara y morirá.

Jesús dice que este es el que oye la Palabra de Dios, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa (Mateo 3:22).

Jesús hablo del afán está relacionado con el deseo intenso de lograr algo, o el empeño o interés en alcanzar algo. El afán nos lleva a pensar día y noche en algo, nos lleva a angustiarnos por alcanzar algo, una meta, un objetivo.  Y esto nos desgasta y nos quita la paz,  el tiempo que debemos dedicarle a seguir leyendo la Palabra, a la meditación en la misma, a escudriñarla y a orar en ella.

Un ejemplo que se encuentra es el pasaje en la cual Jesús entra en una casa, y se encuentra Marta y María en Lucas 10:38-42

Aconteció que yendo de camino, entro en una aldea, y una mujer llamada Marta le recibió en su casa. Esta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra. Pero marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo Señor, no te  da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, afanada, y turbada estas con muchas cosas. Pero solo una es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Es importante dejar en claro que Jesús dice no os afanéis, no dice no trabajéis!. Hay momentos importantes en las cuales se asigna un tiempo a leer la palabra de Dios, al estudio de la biblia, a la reflexión y a la oración. Este tiempo es importante y debe estar separado solo y exclusivamente para aquello. Lo que hacía Marta en realidad no estaba mal, lo que estaba mal es que priorizo el quehacer del hogar que escuchar lo que Jesús estaba ensenando en su propia casa.

Debemos separar bien el tiempo para Dios, y el tiempo a trabajar porque necesitamos proveer para los gastos y necesidades del hogar.

Si bien es cierto que el afán es uno de los factores, pero estos están enfocados en alcanzar una riqueza del mundo, muchos de los afanes son porque estamos alcanzados en acumular bienes, en acumular carros, en incrementar los saldos de las chequeras y de nuestras cuentas de ahorros. Muchas veces el hombre prioriza e invierte todo su tiempo y dinero en enriquecerse, tener fama, dinero, lujos, ser vistos y  apreciados por los demás.

Es cuando el afán y las riquezas han cautivado el corazón del hombre y quitaron el tiempo que merece la Palabra de Dios. Y que a pesar de que al inicio la Palabra fue atesorada en el corazón y creció, estos la ahogaron y se hizo infructuosa.

Hermanos queridos los afanes y las riquezas del mundo nos están acosando diariamente, nos ofrecen trabajos que no nos convienen, nos ofrecen viajes que muchas veces los podemos hacer, pero por desgracia nos pueden separar de la familia y peor aun de la comunión con Dios. Debemos pedir sabiduría para saber escoger en las actividades que nos convienen y cuáles no. Si nos trazamos metas para un nuevo año, que no son malas, no debemos de saber que la prioridad siempre será el buscar más de Dios por medio de su palabra y por la oración diaria.

 

  1. Parte de las semillas cayó en buena tierra (Mt 13:8)

Dicen las escrituras pero parte cayó en buena tierra,  dio fruto, cual al ciento, cual a sesenta, y cual a treinta por uno. Jesús lo explica y dice en Mateo 13:23 dice queeste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto, y produce a ciento, a sesenta y a treinta por uno. En Lucas 8:15 dice esos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia”.

Finalmente esta es la semilla que no cayó junto al camino, ni en pedregales, ni entre espino, sino que cayó en buena tierra. Esta cayó en un buen corazón y recto que permitió que la Palabra de Dios permanezca y de fruto en esa persona. En el salmo 1 dice que daremos fruto en su tiempo y todo lo que hagamos prosperara.

El hijo de Dios debe dar frutos, como un árbol firme, un árbol con raíces fuertes que están conectadas a la fuente de vida que es la Palabra de Dios. Jesús dijo por sus frutos os conoceréis, el hijo de Dios si se aparta de los afanes del mundo, si persigue frente a las aflicciones, persecuciones y afanes del mundo, su vida empezara a dar frutos de a poco.

Jesús dijo de a poco, primero a 30 por 1, luego a sesenta y porque no a ciento por uno. Inicialmente si perseveramos daremos fruto, pocos, pero frutos que reflejaran que estamos creciendo, que estamos siendo obedientes y esos frutos darán testimonio de que somos hijos de Dios.

Así como un árbol, sus frutos son visibles, llamativos, llaman la atención, así mismo serán los frutos de tener a Dios en nuestras vidas, de tener a Cristo gobernando y dirigiendo y obrando en nuestros corazones.

Estos frutos serán tanto espirituales como materiales, porque así están escritas las promesas en la Palabra de Dios. Deuteronomio 28 habla de las bendiciones por la obediencia a Dios de entre los cuales resaltamos las bendiciones en donde vivamos, en nuestra mesa, e nuestra entrada y salida, las bendiciones en bienes, bendiciones sobre la obra de nuestras manos, etc. Pero Jesús hablo también de los frutos espirituales como la sabiduría, el entendimiento de su Palabra, tener amor en nuestros corazones, gozo, paz, bondad, benignidad, paciencia, mas fe, templanza, gozo en nuestras vidas.

Cómo hacer para que estos frutos sean más y más en abundancia? Pues la respuesta es aferrarnos a la Palabra, no siendo solamente oidores, sino hacedores de ella, y veremos los frutos que Dios nos tiene preparado para los que le amamos y hacemos su voluntad aquí en la tierra como en el cielo.

Frente mío hay una congregación, la Misión Monte de Los Olivos, este es el campo donde cada domingo se es lanzada la Palabra de Dios, donde cada domingo un sembrador sale a sembrar. Ese es nuestro trabajo, la encomienda que Dios mando a su pueblo a su Iglesia que vayamos, ensenemos y prediquemos su Palabra, su evangelio que sana, restaura, da vida, da libertad y da vida eterna. Pero  no tenemos potestad sobre sus corazones, no sabemos qué corazón tiene usted si está lleno de afanes y ansiedades, persecuciones y aflicciones, usted si lo sabe. Debe renunciar a todo lo que le quite la bendición de estar un tiempo con la Palabra de Dios para que los frutos que Dios le tiene preparado vengan a su vida para este nuevo año.

Que Dios me los bendiga, los guarde, los prospere, les multiplique y lo más importante que la Palabra de Dios nunca se arraigada de sus corazones, porque en ella hay vida para salvación y vida eterna.

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