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Reflexiones

Salmo 91

Morar bajo el abrigo y la sombra del Altísimo y Omnipotente: Salmo 91:1

Esta promesa es para todos, no solo para el pueblo judío, es para todo aquel que habita bajo al abrigo del Altísimo. La palabra habitar significa morar en un lugar, vivir permanentemente en un lugar que recibe la sombra del Omnipotente.

Es aquel que decide vivir bajo el abrigo y bajo la sombra de un Dios altísimo y omnipotente.  La palabra altísimo, Elyon, nos habla de un Dios todopoderoso, inconquistable, grande. El Shaday es el Dios todo suficiente, eterno, capaz de hacer todo lo que su pueblo necesita.

Debemos pensar bajo que construcción estamos viviendo?. Vivimos afanosamente en vivir en una construcción bien cimentada, con los mejores acabados, con los mejores pisos de cerámica, con las a climatizaciones necesarias para poder soportar el calor, con las mejores instalaciones de energía eléctrica, con los mejores sistemas de puertas automáticas. Buscamos habitar, morar en una casa que nos brinde protección a nosotros  y a nuestras familias.

La gran realidad es que esa casa nos podrá proteger contras las inclemencias de la lluvia, de protegernos contra el calor y humedad de nuestra ciudad, nos podrán proteger de los agentes externos como la delincuencia, malas amistades, malas personas. Si esta casa donde usted habita seguro cumple estas condiciones y seguro lo protege.

Pero debemos recordar que la Palabra nos ensena que los tres enemigos del hombre son Satanás, el mundo y nuestro cuerpo carnal. El diablo anda como león rugiente viendo a quien devorar, la Palabra nos dice que  nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad de las regiones celestes.

Debemos estar atentos a los deleites del mundo que entra suavemente, incontrolablemente a las mentes y a los corazones de nuestros hijos, de nosotros mismos, de nuestras familias. Y debemos entender que nuestra carne es débil, nuestra cuerpo pecaminoso nace con deseos sexuales, nacemos con sentimientos de odio, de rencor, de venganza, de celos, de ira contienda, de envidia, de pleitos. Así como también el mundo nos tienta con la mentira de las riquezas, del dinero, el dinero fácil.

Mis hermanos queridos estoy seguro que esa casa de mármol y de piso fino, y de ambiente confortable NO lo podrá proteger contra aquello que usted y yo no podemos pelear, luchar y ganar con nuestras fuerzas, no podemos ganar con nuestra inteligencia, no la podemos ganar porque el Dios omnipotente, el Altísimo nos está abrigando y no nos está brindando su sombra.

 

Diremos esperanza  y castillo mío, en quien confiare: Salmo 9:2

Nadie pueble hablar de lo que no ve, nadie puede decir algo si no lo siente. Porque sientes su abrigo, su calor, es que cierras los ojos y duermes confiado. El que siente su sombra, siente su frescura y su brisa  bajo el intenso día soleado. Por eso decimos que Dios es nuestra esperanza, nuestro castillo, en quien nosotros confiamos.

Recordemos que su Palabra dice en Hebreos 11:5 “Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerque a Dios crea que le ahí y que es galardonador de los que le buscan”

Noé creyó y preparo el arca en la cual su casa se salvo y por la fe el mundo fue condenado y fue hecho heredero de la justicia.

Abraham por la fe habito como extranjero en tierra prometida creyendo en la promesa de Dios.

Moisés por la fe dejo Egipto y paso el Mar Rojo en tierra seca, y los impíos Egipcios fueron ahogados.

Por la fe David enfrenta a Goliat y da muerte al filisteo.

Por la fe murieron los hombres de Dios, caminando en fe debemos morir nosotros, creyendo, confesando, confiando ya que somos peregrinos sobre la tierra. Jesús dijo vivimos en este mundo pero ya no somos de este mundo.

Con la fe buscamos una patria, pero es una mejor patria, ya que es celestial porque Dios nos ha preparado una ciudad para los que confiamos, para los que habitamos, para los que tenemos la esperanza en Cristo Jesús.

Te librara, te cubrirá con sus alas, no tendrás temor: Salmo 91:3-7

La primera promesa es que Dios te librara del lazo del cazador. Dios te librara de lazo del diablo que busca agarrarte por la cabeza, al ponerte el lazo te ira controlando, te ira manipulando a su antojo. Pero el diablo no puede tocar a un hijo de Dios!

Sentirás seguridad, abrigo bajo sus plumas que no te cubrirán parcialmente, sino totalmente. Debajo de sus alas sentirás seguridad, paz. Por eso Jesús dijo mi paz os dejo, mi paz os doy, yo no la doy como el mundo la da, así que no se turbe vuestro corazón, ni tengáis miedo.

Y esta confianza es un escudo protector y espada para que el enemigo salga huyendo de ti.

Su verdad, su Palabra, sus mandamientos aplicados en nuestras vidas serán un escudo y espada de defensa contra cualquier ataque del maligno, sobre la tentación. Eso significa que Dios te cubrirá, es tu castillo, pero te da la autoridad para degollar al diablo, te da la autoridad para vencerlo, te da la autoridad para atar y desatar aquí en la tierra toda obra del enemigo.

Marcos 16:17-18  “Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echaran fuera demonios, hablaran nuevas lenguas, tomaran en la manos serpientes y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño, sobre los enfermos pondrán sus manos y sanaran”.

Cuando llegue la paz, la esperanza, su autoridad vas encontrarte en oscuridad, tendrás día oscuro pero Dios será siempre ese lucero que te alumbre en aquel momento de terror nocturno. Tampoco temerás a la saeta, mortandad, pestilencia, a cualquier ataque de Satanás para turbarte, atemorizarte, para tentarte. Estos dardos, estas saetas mis hermanos son constantes, diarios. Su promesa es que caerán a tu lado y no te tocaran, caerán a tu lado mil  y a tu diestra diez mil mas a ti no te llegaran.

Ciertamente con tus ojos veras la derrota, el castigo de tus enemigos, no te preocupes de tus perseguidores, no te preocupes de los angustiadores, no te preocupes de aquellos escarnecedores. Su Palabra dice en Deuteronomio 28:7 “Jehová derrotara a tus enemigos que se levanten contra ti; por un camino se levantaran contra ti, y por siete caminos huirán de delante de ti”.

Esta es la promesa al que habita bajo el abrigo del Altísimo, mora bajo la sombra de un Dios omnipotente. Es para todo aquel quien ha puesto al Altísimo como habitación. No te vendrá mal, ni plaga tocara tu morada.

A sus ángeles mandara acerca de ti para que te guarden en TODOS tus caminos, en tus manos te llevaran, para que tu pies no tropiece en piedra. Los ángeles, seres celestiales, consiervos de usted y yo son los ministradores del poder de Dios en la tierra.

Juan 1:50-51 “Respondió Jesús y le dijo: Porque te dije: Te vi debajo de la higuera crees? Cosas mayores que estas veras. Y le dijo: De cierto, de cierto os digo: De aquí adelante veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del Hombre”

Apocalipsis 19:14 “Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y limpio, le seguían en caballos blancos”

Preguntémonos que están haciendo estos ejércitos celestiales?. Mi hermano estos ejércitos de ángeles, que su número es de millones de millones, no están descansando, no están durmiendo, ese ejercito de ángeles están junto aquel que cree, están junto aquellos que se levantan a predicar, están junto aquel que está en medio de una necesidad, de angustia, de miedos y temores, están junto aquel que en medio de una multitud pone la mano en un enfermo y dice “levántate y camina”. Los ángeles están sirviendo junto a usted y junto a mí en estos momentos. Es una promesa para todo aquel que habita bajo la sombra del Dios omnipotente.

Jesús también nos dio la autoridad de ver a Satanás caer del cielo, de hollar al león y al cachorro, de hollar serpientes y escorpiones y sobre toda fuerza del enemigo y nada os dañara!. Lucas 10:19

El salmo 91 habla de que los ángeles nos llevaran con sus manos para que no tropecemos con piedras. Debemos recordar la parábola del sembrador que nos dejo el Señor Jesús. La parábola habla de que un sembrador salió a sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino, otra en pedregales y otra en espinos. Los pedregales y los espinos son los principales obstáculos que el hijo de Dios tiene que enfrentar. Jesús enseno que los pedregales eran las persecuciones, las acusaciones, las amenazas de nuestros seres queridos, amigos, vecinos, compañeros de trabajo que buscaran desanimarnos de seguir a Cristo. Y por otro lado tenemos los espinos que son los afanes del mundo, las riquezas, el éxito, el trabajo intensivo. De todo esto los ángeles nos ayudaran para que no tropecemos ni con las piedras ni con espinos.

 

Por cuanto en mi ha puesto su amor, yo también lo librare!. Pregúntate donde está tu tesoro?. Pregúntate en que tipo de trabajo esta puesto tu corazón?. Pregúntate si has perdido ese primer amor?. Toda su promesa de cobertura, de protección, de libertad, de sanidad, es para todo aquel que ama a Dios con todo su mente, con todo su corazón y con todas sus fuerzas.

No debemos confundir en los frutos, en el trabajo ministerial con el tiempo de intimidad con Dios, con el tiempo devocional diario que debes tener con el Dios omnipresente, omnipotente. No se puede dar fruto bueno, sino las raíces del árbol no se alimentan diariamente de la fuente de agua de vida. Porque ese fruto es insípido, amargo, acido, sin color, sin sabor.

Debemos intimar con Dios, orar, estudiar su Palabra para ser llenos de su Santo Espíritu, alcanzar su cobertura y protección. Pero lo más importante debemos cumplir, hacer, poner por obra los mandamientos. No debemos amar al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Su Palabra dice porque si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en el.

Cuando hayas puesto tu amor en El, te promete librarte, ponerte en lo más alto porque has conocido su nombre. Ahora en Cristo nos damos cuenta de que pozo profundo de oscuridad, de angustias y miedos Dios nos saco por la decisión primera, por el momento justo de haberlo recibido y de habernos arrepentido para empezar a caminar en su Reino de verdad y justicia. Pero si en este caminar, mantenemos nuestro amor firme a Él, el promete una aventura hermosa, y te llevara de su mano a caminar en tu propósito de vida y luego vemos hasta donde hemos llegado por su fidelidad, ya que el hijo de Dios debe ser Luz, debe ser sal del mundo.

 

Finalmente Dios vuelve a  recalcar la importancia de INVOCARLO, de clamarlo, de pedir, de buscar, de llamar para poder encontrar su atención su auxilio, su respuesta.  Aunque pasemos por tempestades, aunque ríos golpeen nuestras casa, aunque vientos fuertes golpeen a nuestra vida debemos confiar saber que Dios estará con nosotros y sentiremos su paz a pesar de cualquier adversidad  y que Dios nos librar y nos glorificara.

Termina la promesa del Salmo 91 diciendo que nos saciara de larga vida y nos mostrara su salvación. Gracias al Espíritu Santo morando en nosotros, guiándonos, redargúyenos vamos conociendo su verdad eterna, que es su salvación. La promesa dada por Jesús es cree en mi y serás salvo tú y tu casa!. Y esa salvación, esa patria no está aquí, es en la eternidad, es en aquel lugar de vida eterna donde podremos ver al Padre, al Hijo y entender los misterios aun ocultos para el hombre.

Conclusión

El salmo 91 es una hermosa promesa de protección, de cuidado, de refugio, de nuevas fuerzas, de encontrar libertad ante los peligros del mundo, enfermedades, muerte, desgracias, acusaciones y persecuciones, angustias y temores.

Pero esta promesa es para aquel que habita bajo el abrigo del Altísimo, es para aquel quien confía en Dios, ha puesto su amor en Dios y lo ama con todas sus fuerzas. Y aquel que mora bajo el abrigo del Altísimo, sentirá su sombra, sentirá su paz, sentirá su calor y soportara todo mal.

La promesa final al terminar el camino será una vida de glorificación, de vida eterna y de conocimiento de la verdad en la vida eterna.

Ministración

Hageo 1:7

Así ha dicho Jehová de los ejércitos!

Meditad en donde está tu casa la que es tu refugio

Ahí tu, iglesia: Ahí buscáis mucho y halláis poco

Y te encerráis en la casa!.

Pero yo la disipare, yo la destruiré en el día postrero; de un soplo

Por cuanto mi casa está desierta, y ustedes corren a su propia casa!

Pero Dios te dice búscame en tu aposento, en aquel lugar separado para mí.

Y empezaras a construir tu casa sobre una roca firme, segura y encontraras paz, vida eterna y gloria porque moraras plenamente bajo el abrigo del Altísimo, bajo la sombra de un Dios omnipotente.

AMEN

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